Galileo Galilei Planetarium, El Buenos Aires Cosmos

El planetario de la ciudad de Buenos Aires, inaugurado en junio de 1967 por el arquitecto Enrique Jan, juega la idea de secuencialidad en la evolución a través de una permeabilidad visual en tensión con la masa estructural, que predispone emocionalmente al espectador con figuras geométricas simples, como el triángulo, el hexagón y el círculo en el desarrollo de su arquitectura.
En un marco mundial marcado por las incansables búsquedas científicas lanzadas a la conquista del espacio sideral, que tenía su punto de cúlmina en 1969, cuando el hombre puso por primera vez el suelo lunar, se concibió un edificio que permitió a la sociedad de Buenos Aires hacer contacto con algunos de los principales conocimientos astronómicos adquiridos.
Inaugurado en 1967, se encuentra en el parque de febrero de la ciudad de Buenos Aires. Fue el trabajo del arquitecto Enrique Jan, quien lo ejecutó de la Dirección General de Arquitectura Local y Urbanismo. Tiene un área total cubierta de 6440 metros cuadrados y tiene 24 metros de altura.
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En la alusión morfológica del edificio, algunos de los componentes subyacentes se pueden rastrear en el imaginario colectivo de la década de 1960 con respecto al fenómeno OVNI, ya que denota una figuración similar a la de un “plato volador” que acaba de decolar en los bosques de Palermo. En este sentido, el planetario consta de tres apoyos que le permiten distanciarse de la tierra.
Se compone de un volumen semi -maneal predominante y un anillo de envoltura, rodeado por un espejo de agua hexagonal, como una “maceta artificial” de 43 metros de diámetro. Compensan el edificio cinco niveles diferentes.
La tapa triangular de concreto blanco, funciona como un límite virtual: debajo de él, todo aparece firmado por el hexágono, el telúrico, y por encima de la figuración circular, el cosmos, emerge. “
Su acceso es producido por un puente de pendiente suave hacia el piso principal, en forma triangular, donde se encuentran la recepción, la taquilla y el armario. A partir de ahí, se distribuyen dos superiores inferiores y dos. De los niveles superiores, el primero está destinado a la sala de exposiciones y la segunda, a la sala de proyección.
En cuanto a los más bajos, la biblioteca, la administración y la dirección funcionan en el primer subsuelo, y en el segundo, depósitos y sala de máquinas.
Exposiciones en el planetario
La estructura de concreto reforzada está soportada por una tapa triangular abovedada. Sin embargo, la transparencia ha constituido uno de los principales argumentos del trabajo. Las paredes, las cubiertas y las escaleras se dan al juego de la luz.
De esta manera, el primer piso, de una planta triangular, destinada a la sala de exposiciones permanente, está espacialmente vinculado a la planta baja por medio de un vacío central en el que se encuentra una escalera helicoidal y un ascensor glaseado, lo que le da permeabilidad y continuidad visual.
En los vértices de esa planta se encuentran las tres dos escaleras que conducen al público al nivel superior. Predominan los juegos de tensión desde los que la losa cuelga del nivel superior. En este nivel, es posible observar toda la fuerza expresiva de la tapa de concreto abovedada que sirve como techo y cuyas extensiones cruzan la olla y se pone en contacto con el terreno.
Proyecciones en Galileo Galilei
La sala de proyecciones, ubicada en el segundo piso, es de tipo semi -hombre y está rodeada por una galería anular de circulación pública que, eventualmente, se utiliza para exposiciones.
En él, la transparencia también reina y es posible observar todo el parque que rodea el edificio. Por otro lado, al penetrar en algunas de las 6 puertas de acceso a la habitación, hay un cambio abrupto de espacio, donde la luz ha sido rodeada, controlada y dominada.
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La sala de proyecciones, con una capacidad de 340 asientos reclinables, es un volumen semi -inferior y está compuesta por una doble cubierta de 23 metros de diámetro. En esto, las proyecciones se llevan a cabo desde el centro del recinto, como una pantalla, a través de un instrumento, Zeiss Planetario, de origen alemán, que tiene la virtud de proyectar las constelaciones de estrellas en una pared esférica.
La habitación ha sido tratada acústicamente, evitando reflejos y resonancias. Finalmente, el proyector puede ser desplazado por rieles para permitir la adecuación del espacio para conferencias o similares.
Entre espacios y espacialidades
Este edificio tiene la peculiaridad de haber sido concebido a partir de una modulación particular: el triángulo equilibrado de 60 cm. oblicuo. En este sentido, Enrique Jan argumentó: “La elección arquitectónica del triángulo equilibrado contiene un simbolismo que se buscó expresamente. Es la superficie plana más perfecta que se puede llevar a cabo con un mínimo de lados iguales, encerrando en sí mismo una principal simbólica de la unidad original. Sus propias leyes de evolución cumulativa derivada en el Hexagon y finalmente en el círculo, el figura ultimática de la unidad original.
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Esa condición de secuencialidad-triángulo, hexágono y círculo constituyeron la idea de gobierno que guió el proyecto y la forma final que han adquirido las diferentes plantas del edificio.
La arquitectura del planetario parece querer preparar y predisponer emocionalmente al espectador, ya que se accede a través de una planta triangular rodeada de agua y las superficies glaseadas permiten observar la integración del resto de las formas que nacen de ella. La tapa triangular de concreto blanco funciona como un límite virtual: debajo de él, todo parece firmado por el hexágono, el telúrico, y por encima, la figuración circular, el cosmos emerge.
Hoy, su arquitectura le permite dar cuenta de la realidad física del cosmos a la manera de un verdadero teatro de representación estelar.
La primera función que se llevó a cabo en el planetario fue experimental y su audiencia, los estudiantes de la Escuela Comercial No. 1 de Banfield y la Facultad de la Santa Unión de los Corazones Sagrados de la Capital Federal. Fue el 13 de junio de 1967. La inauguración oficial fue el 5 de abril de 1968.